Formación teatral
Voz, cuerpo, mirada y pausa: 4 técnicas de los grandes maestros del teatro para practicar en casa
Leandro Sáenz · BLAD Studios · 5 de octubre de 2026
Nadie nace sabiendo proyectar la voz o sostener una mirada en escena. Se entrena, igual que un futbolista entrena el pase. Durante más de cien años, maestros de teatro de distintos países escribieron libros enteros sobre cómo hacerlo. Aquí juntamos lo mejor de esos libros en cuatro técnicas, cada una con un ejercicio de pocos minutos.
Es la práctica de la semana del elenco de Náufragos, pero sirve para cualquier actor que esté empezando. Hazlas en orden: una por día y repite la que más te cueste.
1. La voz llega a la última fila

Kristin Linklater, una de las profesoras de voz más importantes del mundo, escribió el libro Freeing the Natural Voice («liberar la voz natural»). Su idea es sencilla: no tienes que fabricar una voz más fuerte, ya la tienes. Lo que la frena es la tensión, sobre todo en la garganta y los hombros. La fuerza viene de la respiración.
Piénsalo como una manguera. Si la aprietas, sale un chorrito; si la sueltas, el agua llega lejos. Gritar es apretar la manguera. Por eso, si después de una escena te duele el cuello, estabas empujando con la garganta.
El suspiro de alivio · 3 minutos
De pie, con los pies separados al ancho de tus caderas:
- Pon una mano en el abdomen. Inhala por la nariz y siente que la mano se mueve hacia afuera.
- Suelta el aire con un «ahhh» de alivio, como cuando por fin te sientas después de caminar mucho. Sin empujar.
- Ahora di «¿Hay alguien ahí?» para alguien que está al fondo de tu casa, con el mismo aire suelto y sin gritar.
- Repite cinco veces. Cada vez, imagina que la persona está un poco más lejos.
2. El cuerpo habla primero

Antes de que digas una palabra, el público ya leyó tu cuerpo. Rudolf Laban, bailarín y estudioso del movimiento, lo explicó en El dominio del movimiento: cada movimiento combina peso (fuerte o ligero), tiempo (rápido o lento) y espacio (directo o con rodeos). Con esas combinaciones describió ocho acciones básicas, como golpear, flotar, presionar o sacudir. Un náufrago con hambre no camina igual que uno que escuchó un ruido.
Michael Chéjov, sobrino del escritor Antón Chéjov y alumno de Stanislavski, fue más lejos en Sobre la técnica de actuación con el «gesto psicológico»: un movimiento grande, con todo el cuerpo, que resume lo que quiere tu personaje. Lo ensayas en grande y en escena lo guardas por dentro. El público no ve el gesto, pero lo siente.
Tres caminatas y un gesto · 3 minutos
Sin hablar, en tu cuarto:
- Camina como tú, normal.
- Camina como alguien que lleva tres días sin comer.
- Camina como alguien que escuchó un ruido detrás. ¿Qué cambió en tus hombros, tus pasos y tus manos?
- Elige lo que más quiere tu personaje (escapar, proteger a alguien, descubrir algo) y hazlo como un gesto grande con todo el cuerpo, tres veces. Después di una de tus líneas quieto, guardando esa sensación.
3. Mirar con intención

Konstantín Stanislavski, director del Teatro de Arte de Moscú y autor de Un actor se prepara, notó que sus actores se ponían nerviosos porque miraban a todas partes. Les propuso trabajar con círculos de atención: el pequeño (tú y lo que tienes en las manos), el mediano (tu compañero y lo que está cerca) y el grande (todo el escenario). Lo llamó «soledad en público»: estar tan concentrado en tu círculo que el público deja de asustarte.
Es como una linterna en una isla a oscuras: donde apuntas, el público mira. Si miras un punto en la oscuridad con atención de verdad, toda la sala va a buscar qué hay ahí.
La linterna · 2 minutos
Recorre los tres círculos sin hablar:
- Círculo pequeño: mira un objeto que tengas en la mano durante 20 segundos. Fíjate en cada detalle.
- Círculo mediano: mira a alguien de tu casa como si fuera la primera vez que lo ves.
- Círculo grande: recorre el cuarto con la mirada como si fuera la isla y buscaras algo.
- Final: mira un punto de la pared durante 10 segundos como si algo se hubiera movido ahí.
4. La pausa también actúa

Stanislavski llamaba subtexto a lo que el personaje piensa pero no dice. La pausa es justo donde el público ve ese subtexto. El dramaturgo inglés Harold Pinter escribía «pausa» tantas veces en sus obras que hoy en el teatro se habla de la «pausa Pinter».
Keith Johnstone, maestro de improvisación y autor de Impro, explicó además el estatus: quien no se apura en hablar parece tener el control de la escena. Una pausa sostenida cambia quién manda. El truco es seguir pensando durante el silencio, no quedarse en blanco.
Dos segundos de isla · 3 minutos
Con una línea de tu personaje:
- Dila de corrido.
- Dila otra vez: primera palabra, luego cuenta dos segundos en tu mente mientras «escuchas» la isla, y termina la frase.
- Grábate las dos versiones con el celular y compáralas. ¿Cuál te da más miedo?
Bonus: conviértelo en juego
Viola Spolin, creadora de los juegos teatrales y autora de Improvisation for the Theater, decía que se aprende actuación jugando. Su juego más famoso es el espejo, y se puede hacer en familia.
El espejo · 5 minutos, en pareja
Frente a frente, con alguien de tu casa:
- Uno guía con movimientos lentos y el otro los copia como si fuera su reflejo.
- Cambien quién guía a la mitad, sin parar.
- Al final, intenten que nadie sepa quién guía. Entrena el cuerpo, la mirada y la atención al mismo tiempo.
Para seguir leyendo
Los libros de donde salen estas técnicas:
- Michael Chéjov, «Sobre la técnica de actuación» (Alba Editorial)
- Keith Johnstone, «Impro: improvisación y el teatro» (Cuatro Vientos)
- Kristin Linklater y su método para liberar la voz natural
- Viola Spolin y los juegos teatrales
- Libro gratuito de la ENSAD: «Artistas investigadorxs» (incluye textos sobre improvisación y expresión)
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